Pequeñas fogatas



Transmitido por la Televisión Española (TVE) en el programa Rincón Literario de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Duración: 3:44
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LA OTRA ORILLA
Tununa Mercado


Los poemas de Luisa Peluffo son cuerpos sobre la página, pequeños encierros de forma y de sentido; uno los ve ceñirse a sus contornos, ajustarse a un perímetro fijado con voluntad de virtuosismo, como si sólo así pudieran arraigar en el blanco, despojados y perfectos. La línea dibuja un puente o cuerda en el vacío, es geometría, danza, columna, escalera, y cuando es árbol, el caligrama ofrece múltiples lecturas, del tronco a las ramas, de las raíces al cielo. El poema es árbol, viene del agua, se expone a los vientos, es "fuego sagrado" o "rueda incandescente". Luisa Peluffo ejecuta ese prodigio.

Hacer poesía y ,al mismo tiempo, trazar una poética ha de ser la máxima fusión apetecible para un artista. Luisa Peluffo capta la vibración todavía más extrema: el suyo no es sólo un arte poética, que podría brillar como hallazgo y experiencia, sino una interrogación a la poesía, ese devenir de las palabras cuyo sonido sólo puede oirse en el máximo desarraigo. La otra orilla es ese intenso objeto que resplandece siempre más lejos, que desde esta orilla hacia allá se tiende como una parábola del universo: circular, continuo, desde la génesis hasta las pequeñas fogatas que vuelven a anunciar la vida después de la muerte.
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Orillas

Soy esa orilla
que duplica
el agua y que un leve
aliento
del aire quiebra.
Como si la tersa
Superficie
de la apariencia
se revelara,
como si la tensa
superficie
de la apariencia
se rebelara.

Atreverme
a cruzar
el frágil puente
que arranca
en el preciso lugar
de tu ausencia,
(esa huella
que tus pies
han dejado
en una desolada
orilla, por ejemplo)
y desde allí
tantear
la otra huella,
la invisible,
esa que llamamos
memoria.

 La luz

Allá abajo
ceñidas por líquida transparencia
mansas piedras inmóviles

 ajenas
a la mirada exacta y minuciosa
de la luz

a su provocación silenciosa.

 Ser el fulgor
por un instante
el destello intolerable

 del agua quieta y el aire sosegado.

Y el silencio era la luz
y la límpida memoria del agua
testimonio de esa luz.

Sólo entonces los árboles instauraron
una posible conversación.

Ese pacto del follaje.

Vago temblor entre la tierra y lo invisible.

(LA OTRA ORILLA, Editorial Ultimo Reino)

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