![]() BLOG: www.mevoyaviviralsur.blogspot.com CONSEJOS DE VIDA... AL SUR - Susana Pereyra Iraola (La NaciOn,17 de mayo de 2005). Con su marido arquitecto y hombre de teatro, y su hijo mayor, entonces de dos años, Luisa Peluffo se radicó en Bariloche en 1977, y en el libro Me voy a vivir al Sur. Manual de instrucciones básicas para emigrar a la Patagonia (Editorial de los Cuatro Vientos) cuenta todo lo que aprendió. Que no se trata de otro país, que se paga un precio en afectos por elk cambio, pero se gana en armonía con uno mismo, y por qué. Una vez allí, habla de cómo elegir casa, vender o no el departamento que se deja en Buenos Aires, la ropa apropiada, el aspecto laboral, el modo de relacionarse con los “nacidos y criados” en el lugar, y las posibilidades para desarrollar los propios intereses. En páginas que son a la vez orientación práctica y visión de poeta, también trata temas como nazis en la Patagonia y culturas indígenas. Analiza la vida cultural, la realidad del esquí para los que viven allí todo el año, el sueño del hogar encendido, cómo protegerse de peligros como el hanta virus; explica cómo hacer dulces de frambuesas, de guindas, sauco y mosqueta. Disfrutar las playas del Pacífico, adivinar los misterios que se ocultan bajo la superficie del lago Nahuel Huapi, cultivar y conocer las flores de Bariloche. Y las del propio jardín interior, es lo que propone, a partir de sus propias experiencias, lecturas y reflexiones, este diario muy personal y sincero de una escritora. |
Capítulo 2 (fragmento) La decisiÓn. Ya está. Tomaste la decisión. Vos sabes por qué. Lo que no sabes son la reacciones en cadena que vienen ahora. ¿Viste el efecto dominó? Bueno, eso. Por un lado es como si toda la gente a la cual se lo contás se replanteara la vida entera a partir de tu decisión y todos empiezan a darte explicaciones de por qué no hacen lo mismo. Y vos no querés eso. Vos estás feliz con tu proyecto y querés compartirlo. También vas a comprobar que para muchas personas nuestro país termina en la Avenida Gral. Paz y entonces te escuchan con cara de “qué locura” y no faltan gestos agoreros tipo “ya va a volver a la realidad”. Tampoco faltan los que te dicen horrorizados: “yo jamás podría irme a vivir fuera de Buenos Aires...”Pero felizmente también hay gente que reacciona “normal” digamos y te felicita y te desea suerte e incluso te ofrece algún contacto que te puede interesar, porque conoce a alguien que se vino. Y a pesar de aquellas voces pesimistas, toda esta etapa es muy estimulante, porque todo lo que hacés tiene que ver con tu proyecto. Es la etapa de “enamoramiento”. Yo me acuerdo que, por un lado, pensaba en cosas prácticas como, por ejemplo, el abrigo que tendríamos que traer y por otro en cosas poéticas, como que iba a cumplir la leyenda del Limay. También luchaba con una contradicción, en mi caso era que siendo muy urbana y gustándome la ciudad y todo lo que te ofrece, me iba a un lugar que me atraía mucho y donde me había sentido muy bien, pero donde te caes del mapa... Y lo que me decidió en esos momentos de duda fue mi hijo de dos años. Era muy fiero el clima que se vivía en Buenos Aires por aquellos tiempos y si algo tuve claro fue que no quería que se criara en ese ambiente de violencia y temor.
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